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miércoles, 19 de enero de 2011

Y siempre lo tenemos que pagar los universitarios

Sí, señores y señoras, también la Universidad está en crisis pese a los casi (o algunos más) 1.000 euros que los universitarios pagamos por matrícula; una matrícula que nos asegura unos servicios, unas clases teóricas y prácticas, un mantenimiento y FACILIDADES de la propia institución.

Una crisis a la que se ha sumado el Plan Bolonia, es decir, la división de las clases y por ello, tener que contratar el doble de profesores. Esto ha llevado a que los alumnos que no hemos entrado en ese Plan, nos encontremos con clases llenas y sin sitio donde sentarnos.

Un Plan que, como ya he dicho, se han visto las universidades obligadas a contrartar más profesores pero, ¿ y qué ocurre con los técnicos de los laboratorios?


Sí, esto ocurre en la Univerisad de Málaga, más concretamente en la Facultad de Ciencias de la Comunicación donde, mira qué coincidencia, algunos de los profesores exigen que sus trabajos se hagan con los programas que tan sólo están en los ordenadores de los laboratorios de la facultad por contener fuentes específicas. 

¿Por qué la Universidad no es previsiva y tiene un grupo de técnicos para sustituir en estos casos? ¿Acaso no tiene dinero suficiente? ¿ Si todos los años reciben el mismo dinero, y este año seguramente hayan recibido más, puede ser que haya entrado también en crisis? ¿ y porqué lo tenemos que pagar los universitarios?

MENUDA VERGÜENZA

miércoles, 12 de enero de 2011

La crisis según Albert Einstein




No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.